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jueves, 9 de diciembre de 2010

EL CURA Y EL ZAPATERO

Esto era un cura que se había encaprichao de la mujer de un zapatero. El cura andaba siempre rondando a la zapatera por la ventana y la comprometía constantemente. Un día, la mujer, harta de soportar la persistencia del cura, se lo contó a su marido. Este, en vez de enfadarse, planeó una estratagema. Cogió el cerote y se lo restregó a su mujer por la entrepierna y le dijo que aceptara y se acostase con el cura.


Al poco, pasó por allí el cura y volvió a las andadas con la zapatera. Esta accedió a sus pretensiones y se acostó con el cura.
Cuando estaban liados, el cura cayó en la cuenta de que estaban pegados y que no podía despegarse. Entonces, a los gritos de auxilio y socorro, acudió el sacristán que, para averiguar la razón verdadera de aquel pegamento, metió las narices entre los dos y se quedó pegado también.
A esto llegó el zapatero que, al ver la escena, comenzó a cantar:
–Ole, mi cerote, que ha pescao a un cura por los güevos, y al sacristán por los bigotes.