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jueves, 9 de junio de 2011

La mata de albahaca


Anónimo español
Era una mujer que tenía tres hijas. Y tenían en el jardín una mata de albahaca y cada día salía una de las hermanas a regarla.

Un día salió a regar la mata de albahaca la hija mayor. Y cuando estaba regándola, pasó por allí el hijo del rey y le dijo:

-Señorita que riega la albahaca, ¿cuántas hojas tiene la mata?

Y como no supo responder se fue el hijo del rey para su palacio.

Y al día siguiente pasó otra vez el hijo del rey por la casa y salió la hermana segunda a regar la albahaca, y él le hizo la misma pregunta:

-Señorita que riega la albahaca, ¿cuántas hojas tiene la mata?

Tampoco supo responder y el hijo del rey se fue para su palacio.

El tercer día, cuando volvió el hijo del rey a pasar por la casa, la hermana menor pasó a regar la albahaca, y él le hizo la misma pregunta que a las otras:

-Señorita que riega la albahaca, ¿cuántas hojas tiene la mata?

Y ella le respondió:

-Señorito aventurero, ¿cuántas estrellas tiene el cielo?

Y como el hijo del rey no supo responder a esta pregunta, se fue a su palacio muy avergonzado.

Y entonces el hijo del rey, como estaba muy avergonzado de ver que no había podido responder a la pregunta de la hermana menor, se metió a encajero y salió a vender encajes a todas partes. Y llegó a la casa en donde vivían las tres hermanas y salieron a ver qué vendía. Y la hermana menor escogió por fin una puntilla y le dijo al encajero:

-¿Cuánto quiere usted por esta puntilla?

Y él le dijo:

-Por esta puntilla un beso.

Y ella le dio el beso y se quedó con la puntilla.

Y otro día volvió el hijo del rey como antes a la casa de las tres hermanas. Y salió la hermana mayor a regar la albahaca y él le preguntó otra vez:

-Señorita que riega la albahaca, ¿cuántas hojas tiene la mata?

Y ella no supo qué responder y él se fue para su palacio. Y al día siguiente volvió y salió la hermana segunda a regar la albahaca, y el hijo del rey le preguntó como antes:

-Señorita que riega la albahaca, ¿cuántas hojas tiene la mata?

Y ella no supo qué responder como la primera vez. Y vino otro día el hijo del rey y salió la hermana menor a regar la albahaca, y le preguntó como antes:

-Señorita que riega la albahaca, ¿cuántas hojas tiene la mata?

Y ella le respondió como la primera vez:

-Señorito aventurero, ¿cuántas estrellas tiene el cielo?

Y a eso preguntó él:

-Y el beso del encajero, ¿estuvo malo o estuvo bueno?

Y como ella no supo responder se metió en la cama avergonzada.

Pero pocos días después se puso malo el hijo del rey y no había médico que lo pudiera curar. Y fue la hermana menor y se vistió de médico. Fue al palacio del rey de médico superior, mucho superior, y le dijo al rey:

-Yo vengo, señor rey, a curar a su hijo.

Y la dejaron entrar y consultó con los otros médicos y dijo:

-Para que sane el príncipe hay que meterle un nabo* en el culo.

Conque bueno, que le metieron el nabo en el culo y el hijo se puso bueno.

Y cuando ya estaba bueno, salió el hijo del rey otra vez a paseo y pasó por la casa de las tres hermanas otra vez. Y salió como de costumbre la hermana mayor a regar la albahaca, y él le preguntó de nuevo:

-Señorita que riega la albahaca, ¿cuántas hojas tiene la mata?

Y ella, como antes, no supo responder.

Y otro día salió la hermana segunda a regar la albahaca, y le hizo el hijo del rey la misma pregunta de siempre:

-Señorita que riega la albahaca, ¿cuántas hojas tiene la mata?

Y tampoco supo responder.

Y al tercer día, cuando pasó el hijo del rey por la casa, salió la hermana menor a regar la albahaca y él le preguntó como lo había hecho antes:

-Señorita que riega la albahaca, ¿cuántas hojas tiene la mata?

Y ella le respondió como antes:

-Señorito aventurero, ¿cuántas estrellas tiene el cielo?

Y entonces el hijo del rey creyó que iba a salirse con la suya como antes y le preguntó:

-Y el beso del encajero, ¿estuvo malo o estuvo bueno?

Pero se engañó el hijo del rey, porque apenas había preguntado eso de antes, cuando ella le preguntó:

-Y el nabo por el culo, ¿estaba blando o estaba duro?

Y entonces el hijo del rey comprendió que ella había sido la que le había metido el nabo por el culo. Y como estaba muy enamorado de ella y ella también estaba enamorada de él, enseguida se casaron.